Si se mira el mapa de la Bretaña francesa se ve fácilmente que acaba en tres dedos, tres finisterres, siendo los centrales los quizás más espectaculares. Le Conquet está a unos cinco kilómetros de la Pointe de Saint-Mathieu, en el dedo de más al norte. No es de difícil acceso, de no ser porque para llegar se ha de hacer impepinablemente tota la antipática ronda de Brest. Será por eso o por otra cosa, el caso es que es una villa muy agradable, sin grandes sobresaltos ocasionados por el turismo. Y es fácil hacerse a la idea, porque paseando se palpa, de que fue una población marinera, refugio su puerto de los terribles vientos de ese accidentado trozo de Atlántico.
En la foto, la bajada de acceso al puerto, aunque hace falta aún caminar un rato hacia la izquierda para llegar a donde amarran los ferrys que van a las islas de Molène y Ouessant.

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