Hay veces en que la ciudad, en vez de irse haciendo, se va deshaciendo con el tiempo. Ese sería el caso de este trozo de ciudad romano, con este gran edificio al menos en la ficción de “Umberto D” (Vittorio De Sica, 1952) dotado de la marquesina de un cine, y limitado por una arbolada plaza, que parece hoy haber desaparecido casi totalmente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario