Un encontronazo increíble al acudir a la sede del Centre de Conservació i Restauració de la Filmoteca es con la mole del antiguo Sanatorio Antituberculoso de Terrassa (el popularmente llamado “Tórax”, construido en 1952), que forma parte del actual Parc Audiovisual de Catalunya.
Como se estaba preparando el rodaje de una película de Jaume Balagueró, y se ve que el secreto está inscrito en el contrato de estos montajes, porque temen que su divulgación reviente el marketing con el que se sustentan todas esas maquinarias, pues no nos dejaron sacar fotografías. He obtenido ésta de la web titularscat.wordpress.com.
Antoni Padrós, figura de Terrassa donde las haya, que filmó su magnífica “Lock-out” en el, como el le llama, “detritus” que se encontraba cercano al ya entonces medio abandonado sanatorio, cuenta, con cierta cara de misterio de esas que sabe poner, que es un sitio con fantasmas. De hecho, buscando información y fotografías por la web, la mayor parte de las veces te encuentras con páginas de esas de aficionados al terror, ampliado con que ahí se rodó, al menos parcialmente, aprovechando la aparente sordidez del lugar, un primer Balagueró.
Pero restaurado, con una buena capa de pintura granate y crema encima, a mí no me dio ninguna sensación de sordidez, sino de una espléndida muestra de arquitectura fascista, con una línea trazable que lo emparentaría con la del (muy anterior) EUR romano. Al preguntar, me dieron el nombre de un arquitecto que provenía de la República. Su orientación y diseño cara a su funcionalidad como sanatorio tuberculoso le otorgarían un cierto lejano aire racionalista. Otra cosa es si sus colosales dimensiones no eran una absurda exageración, y otra aún más diferente que ellos no podían saber que la tuberculosis, como plaga masiva, estaba dando sus últimos coletazos.

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