¿Qué diría la gente si de repente se enterase de que en el Moll d’Espanya de Barcelona, o en el Retiro madrileño, había habido durante la inmediata postguerra un campo de concentración? Quizás el paseo dominical se le atragantaba un poco o, como mínimo, sus miradas tendrían, posiblemente, otra densidad.
Pues bien: Algo así ha pasado en Santander. La exposición de Alberto Santamaría explica lo que nadie recordaba: La Magdalena estuvo unos cuantos años saturada de prisioneros. Ya puse por aquí el cartel de la exposición de la Librería Gil, pero ahora que me ha llegado el folleto editado y que está disponible el video que ha hecho Carlos Atienza (enlace más abajo), creo que vale la pena volver a ello.

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