Un detalle del café de Watershed, el cine cultural del centro de Bristol. El otro día lo comentábamos por aquí. Parece que vamos en esto de las salas de cine, como en muchas cosas, a dos extremos: Por una parte cines de las grandes multinacionales del espectáculo, con todo tipo de explosiones o lo que corresponda en cada temporada. En el otro extremo, centros como éste, en donde disfrutar del cine de autor del momento, o acudir a una buena retrospectiva, al tiempo que se convierten en un sitio de reunión nada despreciable. Entre los dos extremos, nada. Se acabaron los cines comerciales modestos como opción de ocio mayoritaria.
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