Hoy hemos amanecido generosos y hemos decidido darle un óbolo al propietario de esta vivienda. Está el pobre tan apurado económicamente que se ha visto forzado a abrirla a la visita de gente curiosa, mayormente espectadoras del film "Orgullo y prejuicio", que se pirran por estas cosas. Luego, a la hora de la verdad, no sólo me han aceptado de buen grado el donativo, sino que incluso me han solicitado unas cantidades astronómicas, muy superiores a lo que tenía previsto, por el recibo.
La foto: Chatsworth, esta mañana.

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