La platja de la Creu, en L'Escala. Atràs el Cargol. Y al fondo el Cap Norfeu.
Esa casa tan fea en primera línea de mar está construida, según lenguas familiares, en terrenos de tío Pep, pero un día, sorprendentemente, apareció una escritura que daba por dueño a otra persona, pariente lejano. No sé si el que llevaba las cosas de mi abuela, mi abuelo, se lo dejó pisar tontamente o si lo utilizó para saldar una de tantas deudas que construyó a base de hacer volar su imaginación emprendedora, que le llaman ahora.

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