Estábamos en las escaleras de trazo curvo, y no quiero irme de este capítulo sin poner una foto (de la web ce-snecma.corbell.com) de la de Fontainebleau, que también retrata y pone de ejemplo "Réquiem por una escalera".
Viéndola, y pensando la cosa, debía ser una escalera para subir con ella a caballo. Para la bajada, si se disponía de tiempo, el clima era propicio y todo eso, debía hasta ser agradable usarla.
Un poco como decía a su chófer Buster Keaton (a la sazón multimillonario que no encuentra la forma de convencer a su novia), al inicio de "El cameraman", regresando, abatido, de pedir su mano: "No, gracias, ya iré dando un paseo" (y cruzaba, efectivamente a pie, hasta su casa, la calle que la separaba de la de su novia).

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