Leo que la construyeron en el siglo XVII, en el terreno de la densa ciudad antigua destrozada por un fuego. Hoy resulta como una aparición fantasmal, inesperada, al doblar una esquina del casco viejo.
Sin apenas actividad comercial por sus soportales. Aunque equivalente a otras plazas mayores españolas, hoy dista mucho de la centralidad que se ve que poseyó en otro momento.
El mercado de su explanada central se remonta por los tiempos hasta el momento de su creación.
Al fondo, el Consistorio, que no es la sede del Ayuntamiento, pero siempre ha sido el mirador de las fiestas que se daban en la plaza y el poseedor del típico balcón al que asomarse las autoridades. Detrás suyo, el "barrio húmedo".



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