En la cabecera de un valle asturiano, cerrándolo, se encuentra esta aldea. El mundo y la forma de vida rural aún existe.
La imagen de ruina, que parece imponerse al entrar en la aldea, no es total. Pese a las apariencias, aún hay muchas casas con habitantes que siguen ahí, trabajando con animales, en los campos, ofreciendo una cierta imagen de descolocación: es como antes, pero ya no puede ser en absoluto como antes.
El lavadero de la aldea, que perdió hace mucho su función.
Joyas de arquitectura tradicional que resisten
La que está en venta y la restaurada.
En esta casa, completamente arreglada, se veía una pareja joven, con hijos. Quizás habían ido sólo el fin de semana..
Al llegar, dejando el coche unos metros antes (en un sitio con una vista impresionante del valle, y de los primeros campos de cultivos) este dilema para recorrer la aldea: subir o bajar. En medio, una pieza en ruinas. Pero las ruinas también se extiendes arriba y abajo.








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